viernes 13 de noviembre de 2009

RÉQUIEM PARA UN MUERTO

Escucha haciendo un click en la imagen




El viento movía las cortinas blancas. La casa estaba en silencio. Solo se escuchaba el sonido de sus pisadas en la madera. Tenía un hijo en sus entrañas y en la mano una pistola. Estaba asustada y nerviosa. Había regresado a su casa, había regresado para matar a un hombre. La música comenzó a sonar en el gramófono.

Entró en la habitación. Olía a alcohol y a sudor. El aire era seco y caliente. El hombre dormía hechado en la cama. Su sueño era profundo. Una botella de whisky estaba rota en el suelo. La mujer no podía retener sus lágrimas. La marca de una mano todavía se podía ver en su rostro. No había vuelta atrás. Levantó la pistola apuntó y disparó. No tuvo piedad. En su vientre algo se movió. Nunca más volverás a hacerlo, murmuró.

El calor era insoportable. El viento movía las cortinas que ella algún día cosió. Dejó de llorar.

Y el tiempo pasa como pasa la vida, como pasan los buenos y los malos momentos.

Un grupo de gente miraba hacia los cimientos del primer centro comercial. Algo conmocionaba aquel pequeño pueblo. Habían encontrado enterrado el esqueleto de una persona. La policía empujaba a los curiosos. Decían que tenía un agujero de bala en la cabeza. Una mujer anciana se hizo paso a empujones hasta situarse en primera línea. Algunos protestaron. Todos querían ver aquel acontecimiento.

Lo maté yo. Dijo la anciana.

Algunos rieron. Otros le dijeron que se callara
Lo maté yo. Ripitió más fuerte. Había cierto orgullo en sus palabras.

Un policía se acercó. La miró fijamente y le pidió que se fuera a su casa.

Ella sonrió de una manera extraña. Miró su reloj. Eran las cinco. Sus nietos salían de la escuela. En su cabeza sonó una canción, la misma que sonaba cuando lo mató.

Since I dont have you

Pero de eso hace ya mucho, mucho tiempo. Y la vida pasa como pasan los buenos y los malos momentos.

viernes 23 de octubre de 2009

NEW YORK HISTORY

Back for Good, banda sonora para mi historia. Haz un click.




─ “Ulises”de Joyce?
Le preguntó la mujer al encargado de la librería. Éste le miró su pelo mojado. Fuera llovía.
─El segundo pasillo a la izquierda, justo en las manos de aquel caballero… y creo que es el último ejemplar.
La mujer miró con desesperación y recorrió los pocos metros que la separaban de Joyce.
─Hola─ Dijo la mujer de ojos verdes
─Hola─ Dijo el hombre de ojos grises
─Ha terminado con el libro de…”Ulises” de..
─Joyce─ Contestó el hombre ─ No, creo que me lo voy a quedar
La mujer lo miró con desesperación.
─Es una emergencia… hoy es el cumpleaños de mi hermana… y
─Y buscas desesperadamente un regalo
De los ojos de ella saltaron chispas.
Él sonrió.
─ Te ofrezco un pacto
─¿Cuál? ─ susurró ella
─ Un café a cambio de un libro
─Pero…
─ Creo que lo necesitas, porque no vas a tener a Joyce... pero si un buen resfriado
Volvió a sonreír. Ella creyó que tenía una sonrisa bonita.
El café estaba lleno, pero en aquel momento un joven se levantó. La mesa desde donde se veía Manhattan quedaba vacía.
Sus manos al sentarse se rozaron sin querer.

El joven salió del café. Estaba lloviendo. Hacía frío. Levanto un brazo. Un taxi de color amarillo se detuvo frente a él. Estaba acomodándose cuando una joven empapada en agua se coló en el taxi.
─Perdón, perdón..
El taxista miraba por el retrovisor no creyéndose lo que estaba viendo
El joven miraba asombrado
─Pierdo el avión, pierdo el avión!!! Por favor me puede dejar el taxi!
─No- dijo el hombre tranquilamente
─No? ─ La joven puso cara de sorpresa
─Yo también tengo prisa, dentro de pocos minutos presento un libro
─ Dios… un escritor lo que me faltaba
─A donde va? ─ preguntó él
─ A Boston
─No va a llegar al aeropuerto con éste tráfico─ dijo el taxista─ ni en sueños.
La joven se puso las manos en la cara
─Vas a perder el avión ─ dijo el joven
─ Sí─ dijo ella resignada
─Le invito a cenar? ─ Dijo él
Ella se giró y le miró directamente a los ojos durante unos segundos. Después se acomodó en el asiento de atrás resignada.
─Sobre qué escribes? Seguro que no he leído nada tuyo.
Dejó de poner cara de víctima.
El sonrió. Ella creyó que tenía la sonrisa bonita.
El taxi se detuvo frente una librería. Se presentaba una novela. En el piso de arriba colgaba un letrero. SE VENDE.

La puerta estaba abierta.
─ Hay alguien? ─ Dijo el hombre
─Si…. ─ Una voz de mujer salía del fondo del pasillo─ Perdone es usted de la inmobiliaria?
─ No. Yo vengo a comprar el piso. Había quedado con una vendedora. He visto la puerta abierta y he entrado.
Los dos se miraron.
─Yo también había quedado para… ─ murmuró la mujer.
─Vaya lio─ dijo él
─ Creo que alguien tendrá que aclarar algo aquí─ dijo ella
─Le gusta el piso?
─ Perdona…?
─Si te gusta el piso?
Ella lo miró extrañado.
─ Sí. La verdad es que si. Mi intención es quedármelo.
─ Es pequeño, con luz, céntrico, justo lo que buscaba ─ dijo el hombre
─Creo que vamos a pelear por él
─ No te preocupes, he llegado después de ti. Seguiré buscando.
El hombre sonrió dulcemente. Cogió su abrigo y su paraguas.
La mujer lo vió sonreir y creyó que tenía la sonrisa bonita.
─ Aquí cerca hay un café desde donde se ve Manhattan ¿qué te parece si te invito a uno? Es lo mínimo que puedo hacer─ dijo la mujer.
─Un café por un apartamento es un buen cambio…¿no serás del partido republicano?
Los dos se miraron. Sonrieron juntos.
Al salir sus manos se rozaron

lunes 21 de septiembre de 2009

MIS PALABRAS PERDIDAS

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Fui a buscar al ser más antiguo del mundo. Yo era un escritor acabado. Sin ideas. Sin deseo. Sin sentimiento. Y fui a venderle lo único que era verdaderamente mío. Mi alma.

Lo encontré en un cruce de caminos. No era como lo había imaginado. Tenía cara de niño y sus ojos eran negros como el carbón. Me sonrió dulcemente. Sabía que yo estaba perdido. Sabía que no encontraría nunca la paz. Llovía, como nunca jamás lo había hecho, como nunca jamás lo volvería a hacer.

No fui a pedirle amor, ni vida, ni dinero. Fui a pedirle solo una historia, la mejor historia jamás escrita. No fue necesario hablar. Con sus ojos me desnudó para descubrir las heridas que nunca pude curar. Me vi sucio, enfermo y desesperado. Quería algo que nunca podría conseguir por mi mismo.

Sus manos eran pequeñas y sus dedos largos y afilados. Me enseñó aquel trozo de papel que recogía nuestro acuerdo. Sentí una rabia inmensa por ser humano, demasiado humano. Sentí miedo porque nunca encontré a Dios en ningún cielo y porque nadie nunca pudo enseñarme el verdadero secreto de la vida.

Volví a mi habitación. Mi cuerpo temblaba sentado frente al ordenador. Las palabras comenzaron a brotar en mi mente. Eran ríos incontrolados que se deslizaban hasta mis dedos impregnando la pantalla de letras y sueños que nunca jamás había tenido. No podía dejar de escribir, era una fiebre que convulsionaba cada rincón de mi ser.

Aun no había amanecido todavía cuando sentí sus pasos detrás de mí. Sabía quién era y a por lo que había venido. Punto y final. Mi historia estaba acabada. Apagué el ordenador y le miré a los ojos. Me vi reflejado en el interior de ellos. Besé sus labios . Extendió sus manos de niño y me arrancó el alma.

Ahora que soy un escritor maldito, que ya no puedo dormir, que no puedo soñar, que no puedo dejar de sufrir, solo pienso en aquella historia que un día escribí. La mejor historia que nadie nunca podrá escribir. Aún hoy pienso en aquellas palabras perdidas para siempre en un viejo ordenador que nunca nadie abrirá, palabras muertas como mi alma que nadie podrá sacar del vacío donde se encuentran. Aún recorro los caminos desnudos buscando a alguien que quiera leerlas, porque sin ellas no soy nadie, porque sin ellas solo soy un condenado que busca en la eternidad el rastro de unas palabras perdidas, aquellas por las que un día fui capaz de vender lo único verdaderamente mío.

lunes 17 de agosto de 2009

EL AMOR Y LA PALABRA

No descrimines, la violencia nos hace daño a todos.
Haz un clik en la imagen y escucha esta canción


¿Qué es el amor?
La mujer miró a su hija con sorpresa
─¿Por qué me dices eso?
─ Juan me ha dicho que está enamorado
La madre sonrió. Sonrisa de ternura en sus labios.

Su hija, aquella que ahora la miraba con ojos grandes y oscuros, era su mayor alegría, su esperanza y su única felicidad. La quería. La amaba con un sentimiento profundo y sin fronteras.

─ ¿Y tú que le has dicho?
─ Que ya no tenemos edad para esas cosas..
Su hija hizo un gesto de fingida desaprobación
La madre la miró de reojo. Sonriendo observaba como interpretaba aquel papel de mujer distante y sin sentimientos.

La madre recordó el día de su nacimiento, la angustia y la desesperación que sintió cuando el médico le dijo que había problemas. En aquel momento la vida dejó de tener sentido. Todo comenzó a desmoronarse. Su marido no pudo soportar aquella situación y desapareció de sus vidas.

─ De verdad no sabes que es el amor?
─Mamá eso no se pregunta a una mujer!
Madre e hija rieron con una complicidad que tan solo lo posee un sentimiento que nace de compartir algo más que la existencia.

La vida con ella no fue fácil. Sus problemas médicos. Su lucha constante e interminable contra aquellas barreras físicas y mentales, contra sus limitaciones… y sobre todo contra su soledad. En las noches de invierno, cuando el silencio se extendía por toda la casa, ella tenía necesidad de alguna palabra, de algún gesto de comprensión, de alguna caricia que la hiciera sentir una mujer, una mujer querida.

─ El amor es cuando un hombre y una mujer se quieren y deciden estar juntos
La hija miró a su madre y se quedó un poco triste
La madre le acarició suavemente la cabeza. Sabía que algo le preocupaba.
─Por qué te pones triste?
─Por qué pienso que yo nunca me podré enamorar
─Por qué?
─Po qué no podré querer a nadie como te quiero a ti
La madre sintió como sus ojos se llenaban de gratitud y sus manos de una ternura que tan solo puede surgir de un sentimiento puro. Estas eran las cosas por la que ella se había entregado y sacrificado su vida

Los inicios fueron muy duros, todo había cambiado para ella, sus necesidades pasaron a un segundo lugar. Todo lo ocupaba su hija y su deseo de luchar por su felicidad. Nunca se pudo acostumbrar a las miradas furtivas de los otros, a la distancia insuperable que las distanciaba de todo aquello calificado como normal y aceptable

─ Un día te enamorarás de un hombre─ dijo la madre con cierta añoranza
─Piensas que alguien puede enamorarse de mi?

La lucha fue muy dura, primero con ella misma y con su forma de entender la vida y después contra una sociedad injusta donde todo aquello diferente es observado con una frialdad que una madre es incapaz de soportar

─ Pues claro que sí, eres la mujer más bonita que conozco
La hija miraba a su madre pensando si su opinión podría ser lo suficientemente objetiva
─Pero…
─ Si la más bonita y no es amor de madre─ repitió

La mujer estaba orgullosa de su trabajo, de su lucha por enseñar a su hija que ella era una persona muy especial, pero no muy diferente de la gente que la rodeaba, no muy diferente a la vecina que siempre le llevaba galletas, o del cartero que siempre le contaba aquellos chistes tan divertidos o de las jóvenes que iban todas las mañas al colegio.

El claxon sonó con fuerza
─ Hoy vamos con retraso… ya ha llegado el autobús
─ Vamos mamá, venga… ya estás viejecita

Sí… habían pasado mucho y mucho tiempo, su hija ahora tenía treinta años, pero era su niña y siempre lo sería, el regalo más precioso que nunca había recibido y por eso daba a gracias a Dios todos los días.

La hija antes de marchar miró a su madre con una cierta alegría en sus ojos
─Sabes mama… pienso que Juan está enamorado de mi
─Y yo también estoy enamorado de ti─ dijo la madre
Su hija rió y salió corriendo.
El autobús que iba al centro para gente especial la estaba esperando
La madre la miraba en silencio mientras ella corría hasta el autobús.
Su niña se estaba haciendo mayor.

viernes 24 de julio de 2009

OBLIVION

haz un click en la imagen y escucha oblivion mientras lees...

Y porque estoy triste pongo letra y nombre a este tango, porque siento que la vida se me escapa de los dedos como arena del desierto. Porque el instante pierde eternidad y mis sueños navegan en ese río que se pierde en el mar. Y porque quiero mirarme en el fondo de tus ojos y verme tal y como no soy, porque tus labios son paraísos cerrados en los que soy incapaz de penetrar.

Y porque el tango es sentimiento y sin sentimiento no lo puedes bailar, y porque alguna vez compartimos el mismo espacio confundiendo tu cuerpo con el mío. Porque te pierdo y no puedo soportarlo, porque la locura tiene un nombre y una piel, porque estoy cada vez más lejos de la vida y te marchas con ella para ver otro despertar.

Quiero agarrarme a tu cintura y bailar este tango roto de angustia, sujetarte contra mi pecho y sentir que aunque estás junto a mí en tus ojos y los míos hay un espacio que ya nada puede llenar. Por eso suena en tus oídos este tango triste para que tú lo puedas escuchar y quizás recordar lo que el tiempo fue.

Y ahora mis dedos se entrelazan con los tuyos para no decirte adiós. Siento el calor de tu cuerpo. Ahora solo nos queda la urgencia de este último tango, y esperar que el fuego de la vida nos devore, como nos devoró nuestra pasión y nuestro amargo despertar.

Oblivion.

Y porque solo soy un forjador de sueños que rompe el amanecer, porque nada es distinto, porque ya no existe el misterio, porque el tango se acaba como se acaba la vida, porque es el fin, porque todo se termina, porque estas son las últimas palabras que te escribo, y este el último tango que vivimos.

Entre tú y yo un café, entre tu mirada y la mía un universo

Llora el bandoneón arrabalero
Viejo fuelle desinflado.

viernes 19 de junio de 2009

SIEMPRE TE ENCONTRÉ

Haz un clik y lee con un poco de música


Siempre son las 8,45. Dejo a mi madre delante de mi casa. Levanta el brazo y me dice adiós. Yo corro hacia el autobús. No me gustan los espacios abiertos. Me dan miedo y tengo ganas de gritar.

Siempre me siento en el mismo sitio. Me gusta mirar por la ventana. Me gusta imaginar que el mundo se mueve deprisa y que yo estoy quieto en mi sillón. Me gusta imaginar que las cosas pasan deprisa delante de mis ojos y que yo no cambio. No me gustan las cosas que cambian. Me dan ganas de gritar.

Miro los coches pasar. Leo las matrículas y sumo los números 8426 DGS = 20. No me gustán las palabras, con los números me siento mejor. Es un mundo más perfecto. No entiendo las palabras. Significan cosas que yo no puedo entender. La gente habla y no consigo comprender lo que dicen. Un número no engaña, no miente, no cambia.

4589 ACH = 26

Miro la carretera. Me gusta creer que es un rio que une mi casa y el colegio. Los únicos sitios donde me encuentro bien. Los únicos sitios donde la gente no pregunta. Los únicos sitios donde la gente no me mira mal. Allí me aceptan tal como soy. Nadie tiene que explicar nada. No me gusta la gente extraña´.

1263 GSP=12

A mi lado siempre se sienta la misma joven de cada día. No sé su nombre. Nunca me lo ha dicho. Ella tampoco habla. Nunca ha hablado. Mira el techo azul del autobús y calla. Me cae bien. Ella como yo no necesitamos hablar. Ella como yo nunca hemos hablado. Yo miro la carretera y sé que no estoy solo. La siento respirar. Pasa un coche…

2573 BGT =17

No sé su nombre, pero que me importa. Solo necesito saber que está a mi lado.

Siempre son las 8,45. Me subo al autobús. Hoy es un día diferente. No me gustan los cambios. Hoy ella no vendrá. Mi madre me ha avisado. No vendrá nunca más. Tengo ganas de gritar. Hoy ya no la tengo a mi lado. No la siento respirar. Nunca he hablado con ella, nunca hablaré con ella. Pero ahora sé que me hubiera gustado decirle mi nombre. Me hubiera gustado acariciarle la mano . Me hubiera gustado decirle que las cosas pasan por nuestro lado y que nosotros nos quedamos. Que los coches tienen números. Que los números no engañan .

Pero yo no hablo, nunca he hablado, nunca hablaré. Miro por la ventana.
5191 DHJ =16

viernes 5 de junio de 2009

CORRER NO ES DE COBARDES

Escucha música para runner´s



“Correr aumenta el nivel de endorfinas en nuestro cuerpo. La endorfina es una hormona tan potente como el opio”


Cuando corro me siento mucho mejor. Es el único momento del día que estoy solo de verdad. Es el único momento del día que soy yo. Ya no escucho las conversaciones vanas . Las voces se han quedado muy atrás. Son incapaces de seguirme. Solo siento como mi corazón late rápido, muy rápido.

“Correr produce calma, alivio y bienestar”

Cuando corro piso fuerte, me siento mucho más seguro. Nunca bajo la cabeza, no quiero perder de vista el horizonte, no quiero perderme una puesta de sol. Mis pulmones se abren y reciben todo el aire que les puedo ofrecer. La sangre circula con rapidez. El sudor invade mi piel.

“Las endorfinas son el eslabón fundamental de la conexión entre la mente, el cuerpo y el vehículo del placer”.

Cuando corro dejo de oírme. Mis pensamientos se diluyen tras el ruido de mi respiración, todo es silencio, solo siento como mi cuerpo me habla con un lenguaje que tiene miles de años. Siento una extraña mezcla de paz y cansancio que me hace sentir invencible. Mis músculos se tensan y queman glucosa y grasa preparándose para resistir. Están hechos para ello, lucharán hasta el último momento.

“Cuando corres preparas a tu cuerpo para luchar contra el estrés”

Sólo cuando corro puedo descubrir que mi cuerpo y mi pensamiento forman una unión perfecta, que soy materia e idea, sueño y realidad, verdad y mentira. Solo cuando corro puedo aprender a luchar, a ser más fuerte a prepararme contra los malos momentos. Solo cuando corro me preparo para resistir. Por que correr no es de cobardes, correr te enseña a dejar las cosas atrás, te enseña a descubrir que lo importante es el momento, el instante, el latido último de tu corazón.

Las investigaciones determinaron que la actividad física estimula la segregación de endorfinas y estas hormonas producen sentimientos positivos que pueden durar desde unos pocos minutos hasta 24 horas o más.”

Por eso no desprecies lo único que tienes y corre ,no hay nada como correr bajo la lluvia. Corre hasta donde el corazón te lleve.
 
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